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Archive for 17 mayo 2013

 

-Dedicado a César Millán, experto en cánidos y humánidos-

            Nueve de cada diez yoguis experimentados se llevarían esta postura a una isla desierta, el décimo la realizaba durante la encuesta. Para los alumnos nuevos, esta postura de “descanso dinámico” es un acto de fe, uno de esos misterios esotéricos propios del yoga que algún día, cumplidos los méritos y rezadas las oraciones, se revelará. Ellos viven con un perro arisco, gruñón y nada descansado. Apliquemos los magníficos consejos de César Millán a la convivencia con nuestro perro bocabajo y veamos su resultado.

            EJERCICIO ADECUADO: EL PASEO

            Si puedes practicar esta postura (tensión arterial elevada, glaucoma, desprendimiento de retina, por ejemplo la prohíben. Pregunta a tu profesor acerca de tus peculiaridades) debes saber que sus claves de activación  están repartidas –como todo en el yoga- a lo largo y ancho de muchas otras posturas. Aprender a hacer el perro bocabajo exige pasearse regularmente por más posturas.

El perro bocabajo implica una flexión de tronco hacia delante, y dado que entre las caderas y los tobillos suele haber rodillas, va a haber que aprender a usarlas, y eso no significa bloquearlas a toda costa. Significa más bien aprender a flexionarlas y estirarlas dentro de un rango aceptable para el propósito de la postura.

             Pues bien queridos amigos, el perro bocabajo,  al que llamaré para abreviar Guiyengar, y para abreviar más, Guille, es una flexión hacia delante, con lo que parte de sus necesidades son flexionar las rodillas y sacar culo sin empujar la parte inferior de las costillas como un gallo en celo. Guille además implica un apoyo con las palmas en el suelo, con lo que exigirá saber transmitir un empuje correcto desde éstas, cosa que se aprende mejor apoyando las palmas en una pared (está más cerca de nuestra familiar postura erguida) que  apoyándolas directamente en el suelo. Así entramos en la postura conocida como“ángulo en la pared”, “konásana” o “Yo no ei hecho nada, agente, casio otro”. En esta postura nos colocamos de frente a la pared a la distancia de nuestros brazos estirados ante nosotros. Apoyamos palmas con los dedos hacia arriba separándolas a la anchura de los hombros, lo mismo que los pies sobre el suelo se separarán a la anchura de las caderas. A continuación atrasaremos los pies conforme bajamos las manos por la pared hasta formar un ángulo recto entre el tronco y las piernas. Dos líneas de referencia: palmas- ísquiones (vértice del ángulo) y pies-ísquiones. Como señalaba, se da un aire con la familiar –para algunos más que para otros- “¡¡Contralaparedynomuevasniunpelo!!”.

            No dejes colgar la cabeza porque se acumula la sangre en ella (en la cabeza). No mires la pared porque se fuerza el cuello (y las paredes no suelen tener mucho interés). La postura de la cabeza es la de siempre: mentón dentro coronilla arriba. O lo que es lo mismo, miras bajo tu nariz en el suelo. Hombros lejos de las orejas: atrás y atornillándolos hacia arriba a través de los húmeros, que es el hueso que hay entre ellos y los codos.

            La acción consiste en empujar la pared con las palmas apoyando bien la base del dedo índice y transmitir ese empuje hasta los ísquiones, que tratamos de alejar de la pared. Lo mismo sucede en los pies, en este caso empujando bien el suelo con la base del dedo gordo. Para refinar esta acción en el torso pensaremos en acercar los dos antebrazos entre sí mientras ensanchamos los hombros alejándolos de las orejas (el referido movimiento de rotación externa en los húmeros) y separando y  atrasando  omóplatos, algo facilitado por la acción de enroscar húmeros . El cuello debe permanecer liberado: estirado, o como ya dijimos: hombros lejos de orejas. Para refinar esta acción en las piernas y pelvis pensaremos en acercar la cara interna de los muslos  atornillándolos hacia el interior y empujaremos pubis hacia cóccix descubriendo cómo nos ayudamos activando la parte alta de los muslos como si nos tirasen desde ahí hacia atrás. El resultado es un estiramiento de la zona lumbar y el vientre, un alejamiento del esternón del pubis, de los omóplatos de la coronilla y un asentamiento profundo y alargamiento de toda la cavidad torácica.

Y todo esto sin proyectar las costillas hacia el suelo como el gallo en celo de antes… Si eres capaz de hacer eso, evítalo cerrando al exhalar las costillas hacia la pelvis ayudándote con los abdominales…

No hables de bandhas Roberto, no hables de bandhas, Roberto…

            …En un mundo ideal (música de Disney: “Un mundoooo ideaaaaaal”) las cosas serían así. Pero las cosas, muy libres ellas,  también pueden ser así otro (música de Psicosis, escena ducha): puede  que duelan las muñecas, los codos, el cuello, podría ser imposible mantener las bases de los índices pegadas a la pared, podrían molestar las corvas y podría ser que Guille quiera volver corriendo a casa asustado mientras las balas silban sobre su cabeza.

            La solución, la de siempre, sentido común. Notaréis que con las rodillas flexionadas el movimiento es más sencillo. Se trata de intentar estirarlas (empujando el suelo con toda la planta, evitando que se eleve la base del dedo gordo, región con un marcado carácter independentista) lo que sea posible sin que se acerque el esternón al pubis, sin colapsar el espacio abdominal (movimiento pubis hacia cóccix suave pero siempre presente), evitando sacar las costillas inferiores. Ése es el objetivo de la postura, no estirar las rodillas a toda costa. Sed sinceros. No sirve de nada estirar rampantemente rodillas colapsando el vientre, es como intentar arreglar una gotera pintando por encima de la mancha. Para aprender hace falta práctica,  sensibilidad, tiempo y paciencia. Y para arreglar goteras (físicas, metafísicas y patafísicas) hay que tener claro que una cosa es dónde empieza y otra dónde se la ve. Esta relación entre la flexión de las rodillas y la del tronco se reproduce igualmente en el perro bocabajo, y la manera de proceder será la misma. Es más. La postura del ángulo en la pared es un excelente sustituto cuando no se puede hacer el perro bocabajo.

            Volviendo a la pared, si molestan las muñecas al presionarla, puedes apoyar las palmas sobre el borde de una mesa o sobre el respaldo de una silla, con lo que la postura de éstas será mucho más natural, pero entonces, para empujar hacia atrás desde los talones de las manos en el borde de tu apoyo, te convendrá sujetar silla o mesa (si es ligera) contra una pared, de lo contrario puedes acabar corriendo enloquecido detrás de ella por toda la casa (perro de Moebius, habitual error de novato). Si duele el cuello podéis apuntalarlo desde abajo descansando la frente sobre el respaldo de una (otra) silla adecuadamente acolchado.

            Recapitulando: una pared, dos sillas (una de ellas acolchada en lo alto del respaldo), una mesa, un aislante antideslizante. Estoy pensando iniciar una colección de quiosco titulada “Aprende yoga y construye tu casa. Con el número uno “El Perro Bocabajo”, de regalo, la pata de la primera silla y un ladrillo ”

            Volvamos al ángulo en la pared. Los codos deberían estar estirados para transmitir el empuje correctamente, pero si duelen flexionadlos, si hay dolor aseguraos de calentar bien la zona antes y estirad sólo el espacio en el que estéis cómodos. La causa puede estar en los propios codos o muy lejos de ellos. Lo mismo con los hombros. En el perro bocabajo no poder estirar cómodamente los codos será mucho más incómodo y fatigoso porque soportaréis más peso en ellos, aunque no es ese el objetivo de la postura. No forcéis (todo esto suele tener que ver con unos dorsales acortados. La práctica los estirará). Intentad hasta donde podáis (que es antes de que duela) que los huecos de los codos se miren entre sí. Ésta es la postura adecuada de brazos desde el apoyo en el suelo que repetiremos en el perro bocabajo, así podremos transmitir el empuje desde la palma (si las muñecas en primer lugar, y luego los codos y los hombros lo permiten) con la base de índice bien apoyada, hasta los ísquiones.

            Bien, si has llegado hasta aquí, a fe mía que esto del yoga te interesa de verdad. Ya hemos sacado a pasear a Guille por el barrio de las flexiones de tronco adelante. Hemos cumplido el primer requisito indispensable para tener un perro feliz, sano y equilibrado, pasemos ahora a cumplimentar el segundo aspecto según las enseñanzas de César Millán: la disciplina.

            DISCIPLINA

            Si agarras una foto de una persona en el ángulo en la pared y la giras haciéndola caer hacia las manos del fotografiado… ya tienes el perro bocabajo ¡Eureka! Lo que cambia es la influencia de la fuerza de la gravedad. Es diferente empujar en un plano paralelo al suelo que empujar de abajo arriba

            Disciplinar a Guille no significa ponerse el traje de látex negro con tachuelas y las gafas de espejo. Disciplina en yoga significa atención. Es preciso distinguir lo correcto de lo incorrecto si queremos tener un perro bocabajo equilibrado. Reglas, límites y limitaciones, como nos recuerda César Millán, crean un espacio de relación tranquilo, seguro y feliz entre animales y humanos. Veamos cuánto de esto necesitas: si estás dispuesto a llevarte a Guille a una isla desierta (o con nueve yoguis que llegaron antes), has sabido ser disciplinado con tu perro. Si preferirías inconfesablemente que a la isla desierta viajase él solo, necesitas una dosis de disciplina. Y tengo a la persona ideal para eso.

            Permíteme aquí echar mano de la ayuda de mi eficacísima secretaria, Gertrudis Soldevilla, que dispone de cualidades más que sobradas (hija de sargento del Tercio e institutriz británica) como para ilustrar este aspecto. Yo permaneceré susurrando como voz en off entre paréntesis.

-Gertrudis, por favor.

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Debido a mi natural timidez fruto de una vanidad aceptada (y a que el alineamiento a palo seco es como comer polvo a puñaos), he solicitado a mi secretaria Gertrudis Soldevilla, descendiente de un acendrado linaje de caballeros legionarios e institutrices británicas, su voz para un dueto. Ella imprimirá a la pieza el carácter masculino que ésta requiere y yo, al fondo, me encargaré de la segunda voz, marcadamente más sensible y delicada.

Gertrudis se presenta al inicio de esta frase, toma el mando y empieza en tono azul:

-Firmeeeeees…. ¡¡¡Ar!!!

Te lo explico en voz baja: junta talones, tobillos, borde interno de los pies, rodillas. Pisa con toda la planta repartiendo el peso, tira de los muslos hacia arriba para presionar mejor sobre el suelo con los pies. Hazlo inhalando si puedes.

-¡He visto virilidades de 95 años más erguidas que ustedes!!

                 Cáspita. Viene desatada. Ante todo no la preguntes dónde ha visto eso. Exhala. Su metáfora apunta a que estamos llegando al controvertido tema del ajuste pélvico, que solucionaremos con un castrense: mete bajo vientre dentro arriba tirando (aquí hay que decir “suavemente” aunque para un principiante es todo menos eso) desde el perineo… aunque en realidad quiero decir…

-¡¡Se estiren, cojones!!

Vale. Lo ha dicho ella. Yo no. Pues eso. Tira de ahí, o tira de los músculos de la parte superior de la vagina hacia arriba. Así colocarás sacro-coxis abajo adelante asentando la pelvis en la “posición neutra” activando las capas más profundas de la musculatura abdominal. No te pases o lo considerará una maniobra ofensiva y…

-Eso está mejor.

                …Qué raro. Nunca elogia. En fin. Inhalando, sosteniendo el borde inferior frontal de la caja torácica desde la acción del bajo abdomen que iniciaste antes, deja que la caja torácica se expanda lateralmente. Acuérdate del sonido en la garganta, que…

-…Está mejor para los cadáveres de la batalla de Las Navas de Tolosa, que tienen más sangre en las venas. ¡Sáquense la cabeza del culo y pónganse firmes coñio!

                Como de costumbre, exagera. Quiere decir “Sáquense la cabeza de los hombros”. No puedes tener la cabeza “ahí” porque estás activando (…suavemente…)  los “músculos del suelo pélvico” hacia arriba, lo que dificultaría notablemente la inserción porque los alumnos nuevos tiran de toda la zona, esfínter incluído, aunque no se deba. Gertrudis quiere decir que alejes la cabeza de los hombros dirigiendo las escápulas hacia abajo. Gira los húmeros hacia fuera y la palma hacia los muslos empujando a lo largo de las palmas y los dedos hacia el suelo… Simple.

-¿Qué les he dicho de la cabeza? ¡Levántenla!

                Mentón dentro, coronilla arriba. No saques la barbilla, en esto nos distinguimos de los legionarios de verdad. Ahora presta atención a un par de detalles: sostén las costillas evitando, al inhalar, que la caja torácica se abra hacia delante excesivamente, manténlas sujetas desde abajo respirando como te indiqué antes. Nada de sacar pecho como honorable caballero legionario, no al menos hasta jurar bandera. Omóplatos separados entre sí, bien pegaditos a la espalda y siempre, siempre por lo que más quieras, hacia abajo, si no te hará recorrer seis veces el campo de maniobras con unas mancuernas pegadas con loctite en las palmas.

-A mi orden brazos por delante a 90 grados… ¡Ar!

                Eleva ante ti los brazos hasta que queden, con los codos estirados, paralelos al suelo.

-Peláez sácate los hombros de los oídos que no me vas a oír

                Por lo que más quieras Peláez, que está bajando la voz, mantén los omóplatos sujetos desde abajo como si estuvieran clavaos. Es artificioso, sobre todo al principio, pero esto no es un paseo por el campo, por Dios.

-Peláez ¿Se está quedando conmigo?

                No respondas al susurro Peláez. Lo que pasa es que, si te vieras en un espejo, verías que al elevar los brazos giras el hombro derecho hacia dentro. Conviene que lo hagas frente a un espejo y evites eso.

-¡¡¡Peláaaaaez!!!

Ante todo no te limpies los goterones de saliva. Sigue moviéndote. Inhala, subes, exhala, bajas. Sostienes omóplatos (podrías llevar la mano… la misma no hombre, la otra… por detrás a la punta inferior del omóplato para comprobar que eres capaz de mantenerlo sujeto (¡Cuando ella no mire!) al elevar el brazo. Es imperativo, además, Peláez, que aprecies cómo desequilibrar las masas de los brazos del centro de gravedad de tu cuerpo te exige activar la musculatura abdominal, fácil de notar justo por debajo del esternón, esencial hacerlo  desde el pubis, aunque no es fácil de percibir (échale huevos a la suavidad… o tira de ellos mejor). De no hacerlo acompañarás el movimiento de elevar los brazos arqueando la espalda… y no te quiero contar lo…

-¡¡¡¡¡PELÁAAAAEZ!!!!!

…Le echaremos de menos… En fin, habrás notado que bajo ningún concepto debes mover el cuerpo de la posición tadásana al elevar los brazos. El objetivo táctico estratégico…

-El objetivo táctico estratégico es mantener la posición ¡mantener la posición!

                Eso mismo. Mantener la posición. La gusta tanto que lo dice siempre dos veces. Hay que mantener el alineamiento de tadásana, pero habrá que usar los músculos de manera diferente porque al desequilibrar el aparentemente poco peso de los brazos se producirán unas reacciones en cadena que afectarán a toda la postura complicando el mantenimiento de la misma de acuerdo con la orden recibida. Todo el mundo puede subir y bajar los brazos, pero hay que estar prevenido para  hacerlo manteniendo tadásana, o lo que es lo mismo, con el centro del cuerpo, el espacio entre las costillas y el suelo pélvico,  pleno de consciencia y adecuadamente activo. De estos pocos prevenidos, algunos sobreviven a Gertrudis para poder enfrentarse al enemigo…

-¿Enemigo? ¿He oído enemigo?

Oh Dios, la lié

-No sueñen con enfrentarse al enemigo y tener el privilegio de una muerte honorable. Primero han de aprender aquí cómo muere un soldado español.

Tú no discutas su pedagogía. “¡Tadasana hasta savasana!”  firmes hasta el fin (mantener la posición) es el lema de la familia. “El enemigo” es perder la atención sobre el total del cuerpo al iniciar cualquier acción individual…

-¿Acción individual? ¡Las acciones individuales no existen!

Más razón que una santa tienes Gertrudis. De eso te hablaba: no puedes siquiera elevar un brazo sin que todo lo demás sea afectado. Y “todo lo demás” ocupa… todo lo demás. Fíjate, por ejemplo en los pies y verás cómo, de no reequilibrar la pisada conforme vas elevando los brazos, el peso de estos hacia delante se refleja en tobillos y plantas echándote hacia atrás

-¿Hacia atrás?

He vuelto a liarla

-¡Atrás ni para tomar impulso!

Ya sabes, mantén la posición mientras subes y bajas brazos al ritmo de la respiración. Presión de la pisada extendida a lo largo y ancho de toda la planta. Nunca sólo en los talones… así se pierden los combates cuerpo a cuerpo.

-¡¡Cuerpo a tierra!!!

                Quiere decir que hagas un vinyasa completo, pero como eso se verá otro día, pierde el culo en tumbarte bocarriba.

-A mi orden, ¡Repitan ejercicio anterior!

                Esto es: tadasana tal cual pero en el suelo y brazos arriba y abajo inhalando y exhalando. Sospecho que Gertrudis quiere que experimentes con claridad, enfoque y agudo discernimiento…

-¡¡Mantener la posición!!!  ¡¡¡Mantener la posición!!!

                Olvida discernir. Limítate a mantener tadasana mientras elevas los brazos frente a ti y los llevas hacia atrás, tanto como puedas sin forzar.

-¡Eeeeese culopollo!

                Peláez no arquees la zona lumbar. El objetivo de la maniobra es ejecutar una elevación sincrónica de brazos ¡Manteniendo la posición! Todo va de esto ¡mantener la posición! (ya llegaremos a las maniobras ofensivas, o vinyasas). Subir y bajar brazos es un recurso táctico independiente. El movimiento de los mismos no es la vanguardia de tu retaguardia, o sea, no saques el culo al mover los brazos (ni culopollo ni pecholobo) o lo que es lo mismo, mantén la zona lumbar lo más pegada que te sea posible al suelo (no hace falta que la pegues del todo si te cuesta mucho) pero allí donde la tengas no la muevas. Y no saques las costillas palante.  ¡Mantén la posición Peláez!…

                …Verás Peláez. Te veo tenso. Deja que te ilustre ahora que Gertrudis no mira. El rollo tadasana de pie va de que encuentres una óptima posición de tu tronco con las curvas de tu columna colocadas de tal manera que favorezcas la correcta descarga del peso de tu cuerpo sobre el suelo con el mínimo consumo energético, esto no pasa gratis porque, como dijo el filósofo,  somos bípedos implumes (si fuéramos cuadrúpedos o plumíferos. Sería más sencillo descargar el peso y empujarse… hasta en el aire). Así es que para mantener dicha posición hay que realizar una serie de acciones perfectamente naturales como tirar de los huevos o del interior de la vagina para activar el transverso, sostener las costillas usando el recto abdominal, emplear los depresores de la escápula para mantener las paletillas hacia abajo y bien separaditas, meter mentón y empujar coronilla arriba como evidente resultado natural de todo esto y, por supuesto, tener una pisada perfectamente repartida con la que empujar el planeta hacia abajo estirando las rodillas hacia arriba absorviendo cuádriceps hacia la ingle porque queremos estar de pie y no en cuclillas. Y por supuesto la pelvis debe estar neutra, esto es, ni culo fuera ni dentro como en una lambada extranjera. Tieso como en un chotis. Simple naturalidad… Pues ahora eso mismo tumbado en el suelo. Es lo mismo pero sin ser lo mismo. Fácil.

                … O Dios la armé de nuevo. Incomprensiblemente Peláez está llorando sobre el aislante… y eso no es lo peor. Es que ¡Lo hace en la postura incorrecta (el niño, balasana (hecho un ovillo))! ¡No ha mantenido la posición!

-¿Qué pasa ahí al fondo?

                Por Dios Peláez vuelve en ti. Relájate que esto es yoga. Estás aquí para encontrar la paz, tu ser superior, la divina armonía, tus chakras, el nirvana, el tao. ¡Levántate antes de que ella te vea abandonar la posición y te ajuste el cóxis desde dentro!

-¡Cambio de maniobra a mi señal!

                Menos mal, no se ha enterado

-Firmeeeeees! Ae!

                Vale Peláez y compañía. Ya sabéis de qué va.

-Preseeeenten armas

-Gertru, somos yoguis

-¡Eleven el arma larga a posición de vadeo!

                … Esteeee. Sospecho que quiere decir Hasta tadasana. Si es eso, eleva los brazos desde tadasana, con los codos estirados, hasta colocarlos paralelos sobre tu cabeza y déjalos ahí (las palmas se miran) mientras tomas unas cuantas respiraciones (mantén la posición, cosa que a estas alturas sabes que significa que hagas un inventario de la forma de la referida posición tadasana y que, según vas moviendo los brazos, mantengas a toda costa dicha posición apretando lo que haga falta apretar para lograr el objetivo táctico estratégico de mantener la posición.Y cuando llegues arriba, perfectamente equilibrado entre la comodidad y la firmeza, manteeeengas dicha posicióooooon).

-¡Brazos paralelos sosteniendo el arma!

                Peláez sube un poco más los brazos que están en uve.

-¡Hombros fuera de orejas, coñio!

                Peláez baja los hombros

-Ese culopollo, ese pecholobo

                Peláez deja de llorar. Orgullo, Peláez, pundonor, coraje

-¡Cojones!

                Eso también, tira parriba de ellos, ella lo dice por tu bien.

-Bien, bien bien

Oh Dios estamos muertos

-Ha costado pero lo han conseguido. Ahora están preparados. Aquellos de ustedes que han luchado sin desmayo sentirán la perfección del equilibrio entre la gravedad y la levedad, el peso y el geotropismo que empuja a la flor desde su estado de semilla en la oscuridad hasta el cielo bañado de sol, elevándola sobre un grácil, verde y tierno tallo. Ha sido un orgullo servir con ustedes. Rompan filas, pero antes recuerden: Tiren de los huevos para ser como flores. El yoga es amor y unidad femenino-masculino. Comandante…

-Ehhhh… Sí, gracias, Gertrudis… Puede retirarse… Siempre me sorprenderá su tantra cuartelario. Y si queda alguien ahí, puede bajar los brazos y abandonar la posición. Si no has encontrado la calma, la paz, el nirvana, túmbate bocarriba y deja de hacer todo cuanto has hecho, pero no te esfuerces por dejar de hacerlo perfectamente, sólo pasa de Gertrudis y de mí y sé tú, que el Universo no hace porquerías.  Otro día sacamos a pasear las unidades caninas (perros)  y vamos llegando al concepto de maniobra ofensiva o vinyasa: extender la posición.

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